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Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes. (Marilyn Monroe)

Nunca he odiado a un hombre tanto, como para devolverle sus diamantes. (Zsa Zsa Gabor)

Señor de Sipán: A 25 años de su hallazgo

Walter Alva fue el artífice de este hallazgo


 Este año se celebran los 25 años del Descubrimiento de las Tumbas Reales del Señor de Sipán, un gran hallazgo de la Arqueología Peruana por el arqueólogo Walter Alva, este hecho ha traído como consecuencia la construcción del Museo de Tumbas Reales de Sipán y que en el mundo se considere como destino turístico al Perú.

Todo el esplendor del antiguo Perú, mil años antes de la aparición del imperio de los Incas, es mostrado en el Museo de sitio de Sipán, misterio y esplendor de la justicia en el Antiguo Perú, en la ciudad de Lambayeque.

El Señor de Sipán fue un antiguo gobernante del siglo III, cuyo dominio abarcó una zona del actual Perú. El arqueólogo peruano Walter Alva, junto a su equipo, descubrió la tumba del Señor de Sipán en 1987. El hallazgo de las tumbas reales del Señor de Sipán marcó un importante hito en la arqueología del continente americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas. El ataúd de cañas en que se halló, fue el primero en su tipo que se encontró en América y reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha de su descubrimiento, cuya vida transcurrió alrededor del año 250 de la era actual.

En la vestimenta de este guerrero y gobernante que medía aproximadamente 1.67 m y que falleció a los 3 meses de gobernar; destacan las joyas y ornamentos de la más alta jerarquía como pectorales, collares, narigueras, orejeras, cascos, cetros y brazaletes. Predominan en estas piezas el uso del oro, de la plata, del cobre dorado y de las piedras semi-preciosas. En su sepulcro, se hallaron más de 400 joyas.

El collar de oro y plata es un símbolo religioso de los dioses principales, el Sol y la Luna. Al lado derecho del pecho, el collar era de oro y al lado izquierdo de plata. Simbolizaba la visualización de ambos dioses en el firmamento en un momento del día. Es decir, el perfecto equilibrio deseado, según la mitología mochica.

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